Parashat Matot-Maséi – Usando el Tzitz
Escrito por el Rabino Meir Elkabas
El Poder del Tzitz
Parashat Matot-Maséi presenta dos episodios impactantes relacionados con el Tzitz, la placa de oro que el Kohen Gadol llevaba en la frente. La Kabaláh enseña que el Tzitz corresponde al Kéter, la corona espiritual que actúa como interfaz entre la Luz Infinita de HaShem y el resto de la creación. Así como el Kéter, que contiene tres niveles culminando en sus puntas que miran hacia lo alto (kotzim), el Tzitz canaliza un nivel de luz que está más allá de nuestra capacidad natural. Representa la salvación y la claridad que sólo pueden venir a través de milagros.
El valor numérico de la palabra "HaTzitz" (הציץ) es 196, el mismo que "Kotz" (קוץ), la punta afilada del Kéter, lo cual reafirma aún más esta conexión.
Cuando Moshé ordena al pueblo vengarse de Midian, por haber seducido a los israelitas hacia la inmoralidad, Pinjás es designado como Mashúaj Miljamá (el ungido para la guerra) y lidera la batalla. Aunque Elazar, el Kohen Gadol, no estuvo presente, Pinjás llevó consigo el Tzitz, el cual se volvió crucial en dos enfrentamientos sobrenaturales.
Exponer el Mal a Través de la Santidad
Mientras la batalla se desarrollaba, Bilam y cinco reyes midianitas intentaron escapar volando mediante hechicería, pero Pinjás alzó el Tzitz. El Nombre Sagrado de HaShem inscrito en él brilló con tal intensidad que los obligó a descender y anuló su magia oscura.
Más tarde, cuando los soldados regresaron de la guerra con mujeres cautivas, Moshé se indignó — ¡esas eran precisamente las mujeres que habían causado la caída de Israel! Se ordenó ejecutar a todas las mujeres que hubieran tenido relaciones, así como también a aquellas niñas mayores de tres años. Pero ¿cómo podían saber cuáles niñas ya habían pasado esa edad? Una vez más, el Tzitz actuó como un detector espiritual: las niñas mayores de tres se volvían pálidas o verdosas frente al Tzitz.
Estas escenas resaltan una enseñanza fundamental: el poder del Kéter no está en la lógica, sino en la revelación. Cuando el mundo cae en la confusión o la impureza, es la luz del Tzitz —la luz del Kéter— la que trae claridad, atraviesa la ilusión y restablece el orden Divino.
En un mundo corrompido por la inmoralidad—donde no sabemos qué pensar ni cómo actuar—el único camino hacia adelante es anhelar a HaShem con todas nuestras fuerzas.
Activar el Tzitz en un Mundo de Confusión
El Zóhar revela que Balak y Bilam juntos activaron el poder de Amalek. ¿Cómo lo hicieron? Sus propios nombres contienen las letras que forman la palabra Amalek (ע', מ', ל', ק'), y se unieron conscientemente para desatar esta energía destructiva, la cual HaShem nos ordena borrar por completo. HaShem nos advierte: no busques el bien donde no lo hay. La compasión en los lugares equivocados conduce a la derrota espiritual. Por eso Midian debía ser destruido completamente—hombres, mujeres, incluso niñas mayores de cierta edad. Su maldad no contenía ninguna chispa rescatable.
¿Por Qué el Tzitz?
En una batalla espiritual tan peligrosa—donde poderosos hechiceros literalmente volaban por los aires, usando las formas más profundas de magia negra—los soldados de Israel necesitaban ayuda desde un nivel más allá de la razón. El Tzitz, que llevaba el Nombre de cuatro letras de HaShem, cumplía ese propósito. Pinjás, actuando bajo la instrucción de Moshé, utilizó el Tzitz para hacer descender a los hechiceros, a pesar de su posición elevada y su fuerza mágica. El Kéter, que es representado por el Tzitz, conecta con la Luz Infinita de HaShem, superando un mal que de otro modo sería imposible de vencer.
De igual forma, el Tzitz fue utilizado para determinar qué niñas tenían más de tres años—una línea que la Toráh toma con extrema seriedad en términos de responsabilidad moral y halájica. Estos eran asuntos demasiado sutiles para el juicio humano, y el Tzitz fue la herramienta para revelar la verdad.
El Tzitz en Nuestras Vidas
Esta imagen tan poderosa nos enseña algo profundamente práctico: cuando te enfrentas a la confusión, la oscuridad y la frustración—cuando incluso tus mejores esfuerzos no logran aclarar qué es lo correcto y qué no—debes acudir a una luz superior. Ese es el Tzitz espiritual. Y según enseña Rabi Najman de Breslev, aún hoy puede activarse a través del anhelo profundo. La misma palabra Tzitz significa “asomarse”, como alguien que, con desesperación, mira por una rendija, deseando ver más allá. Esa sed, ese tzachtzajot, despierta claridad y guía Divinas
En un mundo corrompido por la inmoralidad que Midian desató—donde muchas veces no sabemos qué pensar ni cómo actuar—el único camino es anhelar a HaShem con todas nuestras fuerzas. Ese anhelo espiritual activa la luz del Kéter y nos guía incluso en los momentos más oscuros.
Que tengamos el mérito de revelar el Tzitz en nuestras propias vidas, acceder a la Luz Infinita de HaShem, y caminar con claridad, propósito y santidad.